Vuelvo a escribir en este blog después de varios meses, estaba en un retiro voluntario (de escritura), practicando y aprendiendo aun más sobre mi vida y sobre las enseñanzas que otros comparten conmigo. Hoy veo nuevamente la oportunidad de compartir mis conclusiones, esperando que de alguna forma te sirvan para a vivir la vida intensamente, con mayor consciencia y con menos sufrimiento.
Aprendí, que existen cuatro desafíos, los más grandes entre muchos otros, pero no menos importantes, pero que por regla de pareto, pueden ser los clave para reducir tu sufrimiento y aumentar tu consciencia, a la vez, de sentir más amor por las experiencias de vida.

Los desafíos se enfrentan mediante aprendizajes que debemos no solo entender racionalmente, sino interiorizar mediante la acción.
El Problema
Muchas veces leemos libros, vemos videos, nos llegan mensajes o hablamos con personas que nos hacen ver la vida de una manera completamente diferente a los que la cultura nos enseño y en un momento hacemos «clic», nos sentimos animados y vemos la vida con menos sufrimiento, incluso comenzamos a amar y aceptar la misma como viene, lo malo es que esta sensación no dura, unos días después estamos pensando los mismos patrones, sintiendo las mismas emociones y ejecutando las mismas acciones que nos llevan al bucle de sufrimiento que ya he explicado en otras entradas. Esto sucede porque no hemos convertido los conceptos en aprendizajes como parte de nuestro día a día y esto se logra con acciones que nos lleven a hábitos de vida.
A continuación resumo los desafíos y explico las acciones de aprendizaje duradero:
1. Aprender a desapegarse
El apego es una relación afectiva íntima, que desarrollamos por algo o alguien del cual creemos, siempre estará allí y la relación va a ser duradera.
El problema del apego es que la relación afectiva se puede romper en cualquier momento por diferentes causas y en ese instante te sientes privado de su disfrute, generando comportamientos extremos para volver a disfrutarlo. La solución es el desapego.
El despego consiste en saber que aunque no tengamos el objeto o persona que nos genera ese bienestar, podemos vivir perfectamente felices si estos ya no están, dado que somos completos en sí mismos.
Se puede aprender el desapego cuando somos capaces de vivir solos y sentirnos bien estado con nosotros mismos, con nuestros pensamientos y nuestra conexión con el mundo más allá de lo físico. No quiere decir que debamos ir a una montaña o selva para entenderlo o apartarnos de cualquier contacto humano, aunque muchos líderes espirituales lo han hecho así. Por otro lado, desde pequeños nos dicen que el éxito se mide por la cantidad de cosas que puedas acumular: dinero, bienes, títulos, personas, etc. Te apegas a esas cosas y quieres más porque te dan seguridad y crees que vas a vivir para siempre, la verdad es que algún día tendremos que devolver todo lo acumulado.
Acciones recomendadas para aprender a desapegarse:
Buscar momentos en soledad: Quiere decir, que cualquier oportunidad en que puedas estar sólo, la aproveches para autoconocerte. Una buena práctica es dejar todos los días un espacio en el que estés sólo y estés haciendo cosas para ti, por ejemplo: leer un libro, escribir, escuchar música, tocar un instrumento, contemplar la naturaleza, meditar, entre otros.
Conserva sólo lo que usas y dona lo que ya no usas: Todo lo que tenemos a nuestra disposición en este mundo físico y mientras estemos en él, es prestado, posteriormente cuando no estemos otros ocuparan esos espacios y lo disfrutarán, ni siquiera tu cuerpo te lo llevas, porque al final lo devuelves a la tierra. Por eso, ten a tu alrededor las cosas que estas usando para tu comodidad y dona lo que ya no usas, para otras personas esos objetos son una bendición. Por ejemplo: cada año dona la ropa que ya no te has puesto en varios meses. Dona los muebles y cosas que ya no usas y solo ocupan espacio en tu casa. Cuando estes desprendiéndote de cosas mantén en mente la siguiente pregunta: ¿Este objeto en este momento es útil y necesario para mi vida, o merece ir a servir a otra persona? y con eso decide que hacer con él. Al abrir espació, das la oportunidad de que llegue otra cosa que si utilices o necesites para tu vida.
Plantear propósitos y metas, pero apreciar principalmente el proceso: Es importante que nosotros indaguemos que nos hace feliz y cuales son las metas en todos los ámbitos de nuestra vida (físico, emocional, espiritual, mental y energético), éstas metas deben ser razonablemente alcanzables y repartir sus actividades a lo largo de un día, ya que por acumulación lo que hagas en un día, se convertirá en crecimiento en una semana, en un año y así en toda tu vida; de esta forma, no dejarás algún aspecto atrás y sentirás que avanzas en todo tu ser. Sin embargo, no te enfoques sólo en la propia meta, sino que aprecies cada acción que haces en ese sentido, que viajes con la mente abierta en las emociones y nuevos caminos que encuentras mientras trabajas en tus objetivos de vida. Si no diriges tus esfuerzos conscientemente, tu vida y tus acciones irán a su suerte y normalmente terminarás en el sitio incorrecto. Pero, ¿Porque esta práctica me permite aprender el desapego?, por que esta práctica implica desapegarte de la meta y comprometerte con la acción en lograrla, al final del camino si logras la meta, la disfrutarás y si no la logras habrás aprendido en el camino y vivido intensamente, o incluso, tuviste la suerte de encontrar otro camino que te hace más feliz.
Disfrutar de las personas y no verlas como una propiedad: Quizás la práctica más importante de desapego es a las personas (esposos, esposas, compañeros, hijos, familiares, amigos), tendemos a creer que las personas que están o llegan a nuestras vidas, siempre van a estar con nosotros, que podemos disponer de ellas cuando queramos, incluso algunos creen que pueden tratarlas como objetos de posesión; mientras les sirva, las mantienen al lado y cuando ya no le sirven las desechan. Debemos aprender que todas las personas tienen los mismos desafíos y derechos que nosotros tenemos, que cada uno esta en el camino de aprendizaje y que en ese camino también se equivocan o también tienen derecho en buscar su tranquilidad y propio sendero. Mientras tengamos esas personas a nuestro lado, es importante agradecer todos los días porque estén aún allí, acompañándonos y dándonos fuerza para seguir adelante, pero la forma correcta de apreciarlos es disfrutar de su compañía intensamente, aprendiendo a aceptar tanto sus fortalezas como sus debilidades y alentarlos a que cada día crezcan en todo sentido. Entender que ese compartir es tan efímero y hermoso como estar en el momento justo de ver un colibrí llegar a tomar el néctar de una flor, nos hace valorarlos mucho mas. Sin embargo, estar tan fuerte internamente y preparado para saber que si esa persona ya no esta allí, por cualquiera que sea su razón, ya no nos enfocaremos en el sufrimiento de su partida, sino en el amor, las experiencias, los aprendizajes y los momentos que compartimos.
Dejar ir a alguien que se quiere ir es la muestra mas importante de desapego y amor que podemos practicar.
2. Aprender a gestionar tú miedo
El miedo es una emoción humana que hace parte de nuestro cuerpo y procesos biológicos básicos. El miedo en muchos casos nos permite tomar acciones de autoconservación, hecho que era muy importante en épocas primitivas en la que constantemente el hombre luchaba por su supervivencia, sin embargo, hoy en día que tenemos más comodidades y menos peligros físicos, seguimos generando estados de miedo, pero no transitorios, sino que los mantenemos en nuestro organismo por largos periodos de tiempo, generando cocteles químicos que nos envenenan el cuerpo y a la larga produce estados de malestar prolongados y mucho sufrimiento. El miedo nos puede paralizar o hacer huir en momentos clave de nuestras vidas y en la mayoría de los casos por causas que son de origen mental y no real. Se puede entender y gestionar el miedo, si practicamos la calma de nuestro cuerpo y observamos que el pensamiento que esta detrás del miedo en la mayoría de los casos, es irreal, producto de nuestra mente que esta en la pasado o en el futuro, entonces la acción es aceptar nuestros miedos, que pasen y entenderlos mediante el vivir aquí y ahora, con plena atención de los detalles del momento presente.
Aciones recomendadas para aprender a gestionar el miedo:
MindFulness: Para calmar nuestro cuerpo se puede practicar el mindfulness, o Atención Plena, significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. La principal técnica es concéntrate en la respiración y apaciguar tu mente mediante la concentración, posteriormente poner tu foco en las sensaciones de tu cuerpo. Esto lleva a que te calmes internamente, generando químicos hormonales que cambian tu estado de ánimo y percepción para ver las cosas con mayor tranquilidad. Existe amplia literatura hoy en día al respecto.
Bitácora de Miedos: una acción, es escribir tus miedos en una hoja y buscar las causas del mismo y las consecuencias cuando lo sientes, en ese proceso la idea es identificar que el miedo es producto de ideas o patrones de pensamiento que te llevan a acciones no racionales, si lo comprendes, destruyes el patrón y tratas de sanarlo mediante el perdón asimismo y de los que te hayan hecho daño, verás que puedes sentirlo, gestionarlo y evitar sus consecuencias.
Enfrentar el miedo un paso a la vez: Cuando sientas miedo de algo, alguien o una situación particular, el primer paso es la acción de aceptar lo que se siente, posteriormente una acción pequeña, pero significativa para ti que te permita saber que eres capaz con ese miedo. Por ejemplo: miedo a hablar en público; comprende que todos los mejores oradores también tuvieron el mismo miedo y es un proceso, empezar hablando con cualquier persona que te encuentres y no conozcas, en un parque, en un autobus o con el tendero o el mesero, demostrando un interés genuino por la persona e iniciar una conversación de cualquier tema. Al lograrlo, has empezado a vencer el miedo en comunicarte con extraños. Posteriormente, puedes buscar información de técnicas para hablar en público y eso te dará mayor seguridad, lo siguiente puede ser participar en charlas con preguntas u opiniones, para finalmente plantear una reunión en el que tú seas el expositor. Al final, no quiere decir que dejes de tener miedo, porque hace parte de nosotros, sino que cuando lo sientas, no te paralizarás o huirás, sino que lo sabrás enfrentar porque ya lo has hecho en el pasado y has podido con él, incluso como lo plantea David Valua en su libro: «Cómo vencer todos tus miedos» disfrutarás del miedo y utilizarás su pinchazo para atreverte ha hacer lo que otros no son capaces de hacer.
3. Aprender a buscar la felicidad dentro de ti
Es amplia la información de sitios de crecimiento espiritual, de Gurús, incluso de profesionales en salud mental y física que tu sensación de bienestar o malestar, se produce internamente en todos nosotros y que no es correcto enfocarnos en cambiar el hecho externo o lo que ha activado la sensación dolorosa, sino que debemos entender nuestras reacciones y los patrones de pensamiento que las catapultan.
Aciones recomendadas para aprender buscar tu felicidad:
Trabajar en lo que disfrutamos trabajar: Esto se puede entender cuándo logramos encontrar en nuestro sustento de vida un trabajo relacionado con las cosas que somos buenos haciendo y amamos hacer. Así, nos permitimos servir a otros desde nuestro Don, entendiendo el servicio como una expresión de amor por otros. De la retribución recibida, además de económica, genera una sensación de haber ayudado a otro. Si no sientes que estas haciendo un trabajo que disfrutas o que tu trabajo es una carga para ti, la recomendación más sincera es que renuncies al mismo y empieces a trabajar en las cosas que su sabes eres bueno. Al principio puede tomarte tiempo identificarlo y encontrar el sustento a través de éste, mientras encuentras un sistema de retribución por tu trabajo, pero después, ese tiempo invertido te retornará con creces en abundancia en todo sentido.
Tomar distancia de sí mismo cuando te sientas mal: podemos empezar el autoconocimiento internamente mediante un proceso mental conocido como tercerización o alejamiento de uno mismo, es decir, verse a sí mismo desde lejos, observando mi propio comportamiento para analizarme, y encontrar los patrones, creencias, miedos o experiencias previas que hacen que ese otro que soy yo se comporte así y buscar un nuevo o mejor patrón de pensamiento que lo reemplace. Las preguntas que constantemente debes hacerte cuando te sientas mal (sentimientos de odio, miedo, desesperanza y estrés) es: ¿Porqué siento esa emoción?¿Estoy culpando a otros o me estoy haciendo responsable de lo que siento o pienso?¿Cuál es el pensamiento apropiado a la situación que estoy viviendo?¿Que acción debería tomar para cambiar la situación en un bienestar común?
Controlar tu pensamiento y aceptar las circunstancias externas: Entender que solo podemos controlar lo que decidimos pensar y sentir acerca de lo que nos sucede y que hasta cierto punto, podemos controlar las experiencias que queremos vivir y sentir de la vida. Pero, la complejidad de la vida se encarga de enviarnos a todo momento nuevas circunstancias, las cuales no necesariamente son de bienestar, pero allí esta el reto de cambiar nuestra actitud ante ellas, mediante una aceptación consciente y hasta cierto punto agradable. Por que lo malo siempre se puede convertir en aprendizaje con la aptitud correcta.
Dar tiempo a los resultados y prémiate en el proceso: Nos hemos acostumbrado a que todo nos llegue ya, ahora y que no haya mucho tiempo o esfuerzo para conseguir lo que queremos. La vida no trabaja así, y esta visión inmediatista lleva a mas sufrimientos de las personas que cualquier otra cosa, incluso a la desesperanza. Cada vez que empecemos un proyecto, debemos tener en cuenta que debemos buscar en cada acción o actividad del mismo, pequeños triunfos y disfrutar de ellos mientras pasamos a otras actividades. Premiarse, todas las veces que consigues o logras pequeños hitos es una buena práctica para incrementar tu confianza y motivación.
Visualización del proceso y de la meta: Los deportistas antes de su ejecución, ven mentalmente el proceso de su ejercicio y cómo y en que condiciones llagan a la meta. Adicionalmente, la actividad la dividen con pequeñas metas. Por ejemplo: si quiero subir una montaña en bicicleta, y ya he recorrido la ruta, imagino la misma antes de iniciar la subida, posteriormente visualizo en el camino puntos particulares en los cuales me premiaré: tomado agua, un bocadillo o una foto. Finalmente, emprendo el camino y realizo lo visualizado. Las ventajas de esta práctica son múltiples, te enfocas en el proceso, disfrutas pronto de cada premio intermedio y sientes bienestar a medida que vas cumpliendo con las tareas o acciones intermedias, es especialmente útil en tareas que requieren un largo esfuerzo en el tiempo.
4. Saber escuchar tu EGO
Hay diferentes definiciones del ego, en psicología el ego es una instancia psíquica mediante la cual una persona se reconoce como «yo» y empieza a ser consciente de su propia identidad. Sin embargo, en crecimiento personal nos referimos al ego de las personas que tienen una valoración excesiva de sí mismos y se combina con antivalores como la envidia, la ambición, la manipulación, el orgullo y los celos. Normalmente este ego, no lo percibimos como una parte de nuestra psiquis sino como nosotros mismos y lo dejamos al mando del pensamiento sin detenernos a observar sus motivaciones.
El ego no es algo que tú puedas quitarte al igual que el miedo, incluso trabajan juntos para protegerte. El ego ha acumulado tus experiencias, aprendizajes, miedos y heridas. El ego a todo momento intenta ocultar las debilidades, de protegernos de experiencias dolorosas mediante el distanciamiento emocional. Cuando el ego toma el control nos sentimos culpables por reconocer lo que necesitamos, por ello, la idea es aprender a analizar tu ego y empezar a gestionarlo para escucharlo sólo en los momentos adecuados.
Aciones recomendadas para aprender gestionar el EGO:
Responsabilizarnos por lo que nos sucede: entender que todo lo que sentimos y lo malo que nos pasa No es debido a otros, es consecuencia de lo que decidimos sentir en nuestro interior. Algunas veces, nuestra propia forma de pensar y actuar influye en lo que recibimos de otros y de la vida, otras veces es fortuito, pero el control siempre lo tienes tú. Responsabilizar a otros por tus emociones o por tus circunstancias es victimizarse y dejar que el ego tome el control. Estar atento a mi emoción y encontrar el patrón de pensamiento que debo cambiar, permitirá evitar la reacción inconsciente que ejecutamos cuando el ego esta a cargo. La actividad de tomar distancia de uno mismo, sirve también en este caso.
No Juzgues a otros, sin conocer sus circunstancias o apariencia: aprender a entender el ego, comienza por la práctica el No Juzgar. Nuestra mente por naturaleza Juzga, es un proceso que le permite moverse en el entorno y tomar decisiones, lo malo es cuando pretendemos ser el modelo para otros, es decir, pensar que nuestra forma de vivir, pensar y actuar es la que todos deberían tener, es cuando nuestro EGO esta totalmente a cargo de tu mente y cometemos los peores errores, empoderandonos de lo que es correcto y que además Dios esta de parte de nosotros. Cada vez que juzgo a una persona trato de imaginar la vida como el proceso de escalar una montaña y la meta la cima, recordar que todos queremos lo mismo (llegar a la cima), pero cada uno ha tomado diferentes caminos y en el camino unos han recorrido más altura y otros menos, nos hace iguales. Entender que en algún momento tú también empezaste en la base de la cima y tuviste los mismos desafíos, te hace más humilde. Finalmente, la felicidad no esta cuándo llegues a la meta, esta en vivir el proceso de experimentar la vida mientras llegas a la misma, la cima es sólo la cereza del pastel.
Finalmente, y no menos importante es el desarrollo de tu autoestima. Al respecto, quien mejor lo explica es el psicólogo Walter Riso:
Espero, que esto te sirva para interiorizar acciones que te lleven a comprender y solventar éstos desafíos.