La frase «Amaos unos a otros como yo os he amado» proviene de la Biblia, específicamente de Juan 13:34. Es una de las enseñanzas centrales de Jesús a sus discípulos. Sin embargo, hay que complementar esta enseñanza con: «Aprende a amarte a ti mismo y sabras como amar a los demás, tal y como tu te amas».

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La mayor de la pruebas que tenemos como seres humanos es aprender a decidir entre tu amor propio o el amor a otros: una pareja, un hijo, los padres, etc. Muchas veces nos sometemos y sufrimos por «amar demasiado», es decir, por amar sin límites. El límite está cuando tu permites que te dañen esperando un cambio que posiblemente nuca ocurra.
Lo peor es que después (para quien amo demasiado) te juzgan, te menosprecian y te sientes roto o rota. Pero te tengo una noticia, es posible recuperar tu amor propio y volver amar a los otros en la justa medida. Es posible encontrar tu centro y compartir tu amor con quien entienda que te debe aprender amar como tu te amas y como él se ama. Si… es posible, no hay que buscarlo afuera, hay que volverse ese quien se ama y sabe amar. Lo demás vendrá hacia ti, las personas correctas llegarán y las personas que aún estan aprendiendo seguiran su camino.
Le dejo un enlace a una reflexión sobre este tema, pero en las relaciones de pareja, que es esclarecedor al respecto.
https://elartedelaestrategia.blogspot.com/2024/11/amor-desigual.html